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CARRITO

La bodega Loxarel nació de la vocación y el espíritu innovador de Josep Mitjans que, con sólo 16 años, hizo sus primeras 1.000 botellas de cava, rompiendo con la tradición de producción de vino a granel de la finca para incorporar un paso más en la cadena. Corría el año 1985. Después de cuatro generaciones en contacto con el viñedo y la tierra, había llegado el momento de dar un paso más en el proceso de elaboración. En 1987 registra la marca Loxarel, que reivindica el valor de la variedad insignia de la casa: el xarel·lo. Dos años más tarde, Teresa Nin se incorpora a la empresa para ocuparse de la dirección administrativa y comercial de la marca, mientras Mitjans se centra en la dirección técnica de la bodega y los viñedos.


La personalidad y el carácter de Josep Mitjans rezuma en los sus vinos ecológicos y biodinámicos. La conexión con la tierra y la relación del terruño con todo lo que le rodea, con el universo, caracteriza unos vinos dinámicos, que respiran paisaje y transportan al Penedès; unos espumosos con personalidad y carácter y unos vinos naturales con esencia, que reconectan el paladar con la tierra la chispa de vida que hay en ella.

Vinos naturales. En 2011, la bodega de Loxarel inició una línea de vinos naturales (sin sulfuroso) que se elaboran a partir de un gran trabajo en el viñedo y la mínima intervención en la bodega. Estas botellas expresan con intensidad la conjunción astral entre el hombre y el viñedo en cada momento y transmiten el territorio con fuerza y personalidad.

Vinos de ánfora. Loxarel introdujo las ánforas en un lugar privilegiado de la bodega en 2012. Así recuperó una tradición con más de 3.000 años de historia, volviendo a dar valor a un envase noble, que deja respirar el vino y lo mantiene fresco. El primer vino que pasó por las ánforas en Loxarel fue el Xarel·lo 2013, que maceró en ánforas de 720 litros. Este proceso dibujó un vino cremoso, con una gran riqueza mineral y estrellas de fruta.

Espumosos. Bajo el paraguas del Clásico Penedès (DO Penedés), los espumosos de Loxarel son la expresión del territorio. La bodega ha incorporado a esta gama variedades tradicionalmente destinadas a la elaboración de vinos tranquilos para conseguir reproducir el paisaje del terruño. El secreto de los grandes espumosos es un vino base excelente que realiza la segunda fermentación en botella en una cava conectada al antiguo refugio antiaéreo del ejército republicano que se conserva en la finca.

En Loxarel, los ciclos naturales lo marcan todo. En 2002, la bodega hizo la apuesta por la agricultura ecológica y, tres años más tarde, acentuó este giro incorporando las técnicas de la agricultura biodinámica que, de alguna manera, busca la relación correcta entre el hombre y la tierra, regulando y limitando las producciones, introduciendo la poda en verde con rebaños, incorporando abonos naturales elaborados con un sistema propio y especial, y tomando la Luna y las constelaciones como referente a la hora de intervenir en las cosechas.

La agricultura biodinámica garantiza el respeto por el medio ambiente y la diversidad del entorno e incluye una dimensión espiritual en la relación entre el hombre y la tierra, entre la tierra y el universo; y propone un trabajo armónico con las fuerzas universales para conservar la fertilidad y la calidad nutritiva de la uva que crece en la finca, garantizar los mejores vinos, espumosos y vinos naturales.

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